Los chinos queriendo reproducir
una arcilla que imitara al jade,
inventaron la Porcelana (año 700
D.de C. durante la dinastía Táng
681-906 D. de C.), constituida
por una arcilla blanca llamada
kaoling barro chino silicato de
aluminio, y otra arcilla
feldespato pulverizado que en
China se conocía como pai-tun-tzu
y en occidente como petuntse. La
porcelana se distingue de los
demás productos cerámicos,
especialmente de la loza, por
ser impermeable y por su
transparencia y vitrificación.
La belleza de la porcelana china
fue muy apreciada por los
emperadores, que patrocinaron su
florecimiento, logrando piezas
excepcionales, que van desde un
sencillo plato, hasta los
famosos jarrones que
representaban cada época de las
dinastías chinas y que aún son
asombro del mundo.
La técnica utilizada para pintar
piezas en porcelana es a base de
tierras minerales mezcladas con
aceites y horneadas a
temperaturas muy altas en hornos
especiales ( 600 a 1200 grados
centígrados ), lo cual lleva a
que las piezas tengan un alto
riesgo en su proceso, en cada
horneada se va matizando la
pieza hasta lograr la
composición de los tonos
deseados, esto permite que la
pintura se funda con el esmalte
de la porcelana.
Se requiere de habilidad para
pintar sobre porcelana, debido a
que no se puede apoyar la mano
sobre la pieza, pues la pintura
permanece fresca hasta el
momento que se hornea, también
se requiere precisión al
determinar las zonas que
permanecerán en tonos claros, ya
que no se utiliza el color
blanco, el cual se aprecua con
el fondo de la porcelana.